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Su Hijo Sordo También Puede: "Y, ¿Por Qué No?

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El criar un niño conlleva varias experiencias para un padre y una madre a través de los años: éxitos, desencantos, sorpresas, más éxitos. Pero, las luchas, los esfuerzos y los sacrificios son todos para la misma meta universal: el criar un niño a ser un adulto independiente y capaz de ejercer una vida feliz. Máximamente, en este país de tantas oportunidades para quienes las buscan, ¿por qué no? Aunque sea difícil imaginarlo, para los hijos sordos, aún se puede decir: "Y, ¿por qué no?"

Su hijo(a) sordo(a) puede hacer cualquier cosa de la misma manera como lo hacen los niños de su edad con audición normal.

Su única discapacidad y por lo tanto su única diferencia es la "sordera".

Ellos al igual que todos los niños y niñas del mundo:

  • Piensan
  • Sienten
  • Comen
  • Juegan
  • Corren
  • Se disgustan
  • Pasan por momentos difíciles
  • Se gradúan de la universidad
  • Manejan
  • Trabajan
  • Se casan
  • Tienen hijos etc.

Para ellos al igual que para todas las niñas y los niños del mundo, es muy importante lo que piensen los padres de ellos, lo que esperen de ellos, y sobre todo contar con el apoyo que reciban de los padres. Con ello cuentan para poder enfrentarse al mundo, para poder crecer y desarrollarse plenamente.

Sabemos que no es fácil la crianza de hijos con pérdidas auditivas o sordera. Cada día es un reto. A veces muchos padres por querer proteger a sus niños sordos los cuidan demasiado (los sobreprotegen) y tratan de alejarlos de otras cosas y de otras personas (los aislan). Así lo vemos cuando los padres hablan de sus hijos sordos como si hablaran de un niño "pobrecito" y dicen frases como las siguientes:

  • "Pobrecito... como es sordo no juega igual".
  • "Pobrecita... como es sorda no aprende matemáticas".
  • "Yo le tengo que hacer todo... porque como es sordo, no puede vestirse y me da pena".

Sin embargo, este tipo de frases solo le hacen ver a otras personas que nosotros como padres pensamos que nuestros hijos, sin nuestra ayuda, no podrán salir adelante. Aunque muchos padres hablen de esta manera, la realidad es otra. En el mundo existen abogados, pilotos, doctores y enfermeras quienes tienen pérdidas auditivas. Así mismo su hijo puede si usted le da la oportunidad de demostrárselo.

Los vecinos, familiares y conocidos, también algunas veces hablan de su hijo de la misma manera: "pobrecito sordito", "pobrecita...está enfermita ", etc.

Explíqueles a sus familiares y vecinos que su hijo (a) solo tiene una pérdida auditiva. Pero que él o ella también puede tener una vida normal, siempre y cuando los demás no le cierren el paso.

Comente con sus vecinos y familiares sobre los avances y logros de los tratamientos. Y por supuesto, sobre los adelantos o acontecimientos de su hijo, y de cómo usted ha aprendido también en este proceso acerca de lo importante que es la comunicación y la participación de los padres en el desarrollo de los hijos.

Es normal sentir que ellos son más frágiles e indefensos. Pero, esta sensación no les ayuda mucho en su crecimiento y va en sentido contrario de lo que todo padre o madre quiere sembrar en sus hijos:

  • El que puedan valerse por ellos mismos
  • El poder enfrentarse al mundo con sus propias herramientas.
  • El poder salir adelante y formar un hogar

Es cierto que sin la ayuda de los padres o quienes los cuidan, los hijos se verán en muchos aprietos para poder salir adelante. Pero también es cierto, que lo logran no sólo por la sola presencia de los padres, sino gracias a las enseñanzas que recibieron de ellos. Bien dice el dicho "no le des pescado, enséñale a pescar".

Hay varias maneras por las cuales usted puede enseñarle a su hijo y demostrarle que le tiene confianza:

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  • No lo ponga tímido, déle alas y aliéntelo a que salga, comience con algo pequeño. La seguridad y confianza no se adquiere de un día para otro. Se construye con las acciones de cada día.
  • Pídale claramente una sola cosa y déle un mandado o tarea a la vez, no varias.
  • Siéntese con él y explíquele las tareas escolares; busquen juntos la información, pero no le haga la tarea .
  • En lugar de regaños o sustos por cruzar la calle como no debe, muéstrele como hacerlo por la vía del peatón.
  • Recuérdele que sus ojos son sus oídos; de tal modo que, enséñele a estar alerto a las señales y letreros.
  • En la casa, encárguele tareas y responsabilidades de la misma manera que a sus hermanos, por ejemplo, recoger la mesa, lavar los platos, sacar la basura, limpiar su cuarto, etc.

Recuerde que para su hijo o hija es muy importante cómo lo ven los demás. Los sentimientos y expresiones de "pobrecito", "qué pecado", "da lástima", entre otras, no ayudan. Si el mensaje que usted y sus familiares le mandan es éste, estará lastimando su dignidad y orgullo de ser quien es, y bajará su autoestima (el amor propio). Su hijo probablemente se sentirá temeroso y sentirá que no puede ser útil ni hoy, ni para un futuro.

Ponga en práctica varias de las recomendaciones y verá cómo, con el paso del tiempo, los resultados serán positivos.

Valoramos y recordamos más aquellas experiencias de la vida que nos costaron más esfuerzo. Y si en esas experiencias difíciles nos acompañaron otros, estas personas tienen un lugar especial en nuestro corazón, aunque después hayan tomado otro camino distinto al nuestro. Tanto usted como su hijo(a) se sentirán aliviados y llenos de éxito, a medida que comprueben cómo van superando los retos y usted dejará de estar pensando todo el tiempo en que será del futuro de su hijo(a):

  • No se preocupe por el mañana (¿qué será de él o ella?); trabaje en el aquí y el ahora. Cada día tiene sus propios retos.
  • Tenga paciencia.
  • Consulte con especialistas sobre que más puede hacer. Pregunte y salga de dudas sin temor a que lo vean como ignorante. No hay preguntas tontas. Las preguntas ingenuas son las que más hacen reflexionar a los expertos.
  • Recuerde siempre que hay que darle una sola instrucción, lo más claro y sencillo que se pueda. Asegúrese que entendió y si no vuelva a explicarle.
  • Sea optimista. Es más fácil ver "el vaso medio lleno, que medio vacío". No le de mensajes negativos a su hijo, lo podría perturbar. Sea positivo.
  • Demuéstrele que usted confía en él o ella, en que SÍ PUEDE hacer las cosas.
  • Piense en que su hijo(a) tiene las mismas necesidades que tienen los otros niños y niñas: necesita jugar, expresarse, divertirse, aprender, y ser feliz.

Última actualización: 8 de septiembre de 2004

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